Me dirijo hacia donde duermo, otrora campo de cultivos donde sólo quedan las cigarras con su canto imperecedero. Los últimos días de calor del verano en agosto, queda luego el sol del membrillo: ¡bienaventurado septiembre!
Me miras y me sueltas: Muchacha, ¿qué te atrae a ti de un hombre?
Te miro, sonrío y no dudo: Su capacidad de entregarse, de llenar su vida de amor.
Y acto seguido te suelto: ¿Tú tienes de eso, corazón?
Te saco la lengua... :P





