domingo, enero 30, 2011

Hands up

Pesos que ya no puedo asumir como antes.
Existo.
Subo despacio al monte, cual Moisés a punto de recibir mis tablas.

No es un decálogo, apenas dos o tres certidumbres.
Me veo a mí misma como un altavoz.

Levanto mis manos al cielo
en señal de rendición y abrazando el infinito.

domingo, enero 16, 2011

Una mica d'optimisme... malgrat tot







A vueltas con la genética

Hay maneras de estar mejor, física y mentalmente. Algunas de esas maneras son caras, otras cuestan pero no dinero. En ocasiones, únicamente tiempo.
Unos somos robustos, otros menos. A unos nos cuesta la vida perder peso, no importa cuán poco comamos. Hay quien se come 3 bocadillos de barra de pan de cuarto llenito de grasa delante de ti y a la hora ya tiene hambre, puede volver a comer y sigue como si tal cosa.
La forma que tienen nuestros ojos, el tipo de pelo, la forma original de nuestra cara, el tamaño de las manos, los pies, los pechos, la tendencia natural, eso lo marca la genética, ese rincón inexplicable del que todavía no podemos huir... o del que para huir hay que dejarse la piel... a veces... literalmente...
La madre naturaleza me dio una genética robusta, que no fuerte (véase post http://almadeagua.blogspot.com/2011/01/sos.html). La madre naturaleza me dio una tendencia a engordar que sólo consigo burlar bebiendo agua y zumos durante 100 días... y aun así. La madre naturaleza me hizo más baja y menos inteligente de lo que quizá merezco.
Luego, la crianza se encargó de hacerme insegura, con baja autoestima, con tendencia al drama y a la tragedia, resentida... un caparazón nada bonito.
Cuando me parí de nuevo, pensé que aunque no podía luchar contra la genética, podría "controlarla" de algún modo, quizá hacerla mi amiga. Pero para ello primero tenía que deshacer todas las tropelias que la crianza había hecho. No creo haberlo conseguido por completo más que cuando medito, cuando estoy dentro de mí. ¡Ay, quién alcanzara ya lo etéreo de no volver a reencarnarse! Últimamente sólo pienso en dedicarme a la vida contemplativa... ¡si sólo eso me diera la felicidad!
Mi genética, que no es propiamente mía, sino que viene de mis ancestros, esa bonita genética que apenas consigo burlar sería una de las cosas que yo transmitiría. Vengo pensando últimamente hasta qué punto quiero tener hijos. ¿Que hay si no consigo superar el chapapote de histerismo de mi familia? Como ya es sabido, porque así lo he manifestado en bastante ocasiones en este mi blog, mi familia para mí no es fuente de felicidad, de apoyo ni de amor incondicional, más que en muy contadas ocasiones, cuando ya había tragado tanto fango que nada más podía tragar. Y ello a pesar de conseguir cambiar bastante la relación con mis padres, ahora ya con mi madre. La trato con benevolencia, hace mucho que le perdoné lo que yo consideraba errores, cosas que me hirieron en lo más íntimo, que a veces han condicionado y condicionan mi manera de ser.
Quizá mi reacción actual ante este tema esté muy influido por las noticias de la puta crisis, los recortes de las pensiones, la edad de jubilación (con lo cansada que ya estoy y no he trabajado ni la mitad de lo que trabajó mi padre, sólo de imaginarme teniéndome que jubilar a este paso a los 70 es que me pone de una mala leche) alargada hasta el infinito y más allá a lo Super Ratón, la falta de trabajo en el último mes, mi cansancio general.
Mi hijo o hija se merece una madre que esté cuerda, no una que sea una cuerda...
Quizá el universo fue más listo que yo ya evitándolo en una ocasión y no dando las condiciones para que ello se produzca. ¡Me rindo!

S.O.S

Remando siempre a contracorriente, en un mar que únicamente forma remolinos.

Llevo más de un año cansada hasta la extenuación, no logro estar descansada. Los análisis de sangre, el electrocardiograma, todas las pruebas que me hago salen bien pero cuando hago algo de ejercicio, ¡bum! ahí me sobreviene un cansancio infinito. Me hacen daño las pestañas unas contra otras, me duele el cuerpo, tengo la mente cansada y nada positiva.

Las piernas me pesan que es un horror, me duelen los pies... estoy cansada. Cansada de apenas comer para no engordar y de sentirme sin fuerzas. Cansada de que TODO me cueste tanto. Todo, amor, trabajo, salud y dinero. (Dejo fuera de la lista la introspección espiritual, ahí siento que voy con ventaja). ¡Ay, qué cansancio, dios mío!
Cansada, a veces, de vivir. ¿Vale la pena tanto sufrimiento, tanta dedicación, tanto pesar para sólo conseguir estar exhausta?


A veces tengo la sensación de que alguien juega conmigo, que me ve nadar, más que estar a flote, vuelo por encima del agua y entonces...¡bum! Chaparrón y vuelta al fondo. Y es un proceso continuo, vuelta y vuelta a caer.


¿Vale la pena esta vida así? Una vida en la que no me reconozco, un cuerpo que pesa y pesa, una mente que se atrofia.


Estoy cansada de lanzar mensajes S.O.S. al universo y de que no los escuche, de que nadie los escuche. Cansada de pedir y de sentir a ratos la ilusión y la mayoría del tiempo estar en coma. Cansada de saber que el camino hacia una no es sencillo, que implica dolor y ser muy sincera. Cansada de la verdad, de las mentiras y de lo que no puede ser.

Cansada de todo y descansada de nada. ¡En la próxima vida quiero una vida menos costosa, coño!

jueves, enero 13, 2011

El lugar desconocido

Aprendiendo a caminar de nuevo (o casi) me he dado cuenta de que estoy sumergiéndome en la fuerza de mi carácter, la independencia y libertad que emana y respiro. A pesar de que uno de mis rasgos de personalidad es que soy bastante cariñosa y mimosa, estoy segura que lo que más destaca de mí es mi independencia.
Incapaz ya de seguir a nadie, pretendo llegar a ese lugar desconocido que me espera y me cobijará: vivir en mi yo verdadero.
No busco a los lados un apoyo ni una ayuda, pero encuentro personas en el camino que se me abren como flores, para dejarme disfrutar de sus aromas. No es el camino conocido hacia el que me dirijo, es lo desconocido.
Ultrapasado el miedo de mostrarme...
ultrapasada la falta de visión global...
comprendo mis reacciones, mis palabras.
Perdonar fue más sencillo de lo que pensaba aunque tardé más de lo imaginé
Estoy en paz conmigo misma
Nunca es tarde si la dicha es buena... :D


martes, enero 11, 2011

Desde el alma

Lo bueno de felicitar a un amigo que sabes que sólo va a ser siempre eso, un amigo, al que le has abierto el alma y el corazón, tus más íntimas esperanzas, que te cuida como una reina y al que quieres con locura es que lo puedes hacer sabiendo que sabrá apreciar lo que estás diciendo, que entenderá exactamente lo que estás haciendo, ni más ni menos.
No hay malentendidos, no verá segundas intenciones que no existen, te sientes relajada y feliz de contar con esa presencia, con ese amor en tu interior. El teléfono móvil que salva las distancias, los países, en un mismo territorio de la Tierra, esta nuestra península ibérica. Eso son los amigos: personas que te conocen y te aprecian tal como eres.
En esta altura de mi vida, no busco acomodarme a nadie, ni que nadie se adapte a mí. Busco, porque surja naturalmente, la complicidad de unos ojos, de una manera de pensar que comprenda y acepte la mía. Y que, a pesar de las diferencias, haya un punto en común donde yo sea yo y ese amigo o amiga, él o ella.
Hace 29 años nació un angelito en Lausanne, que luego se trasladó a Maia, y que yo estaba destinada a encontrar 27 años más tarde, para abrirle el corazón y llevarlo conmigo adondequiera que yo estoy.
Happy birthday to you, happy birthday to you, happy birthday Mr. Domingues, happy birthday to you!! Muitos parabéns!!!!

sábado, enero 01, 2011

Década de la deconstrucción

Retirar las formas para extraer la esencia.
En los primeros años lo hice quitando la piel a bocados, sangrando, con un dolor indecible... despertándome de un letargo doloroso y subyugante.
Se pela el ingrediente, se deja reposar en un cuenco, se le añaden las especias al gusto.
Rota recogí los sabores, retiré los plásticos para siempre, salí del cajón de las verduras para nunca volver.
Y con imaginación y recuperando la alegría de vivir, de soñar y ser más plena, volví a darme forma, deconstruida aunque con más sabor, intensa, ligera... hecha aire...
Aire de zanahoria con leche amarga de coco