Cuando alguien que tú quieres te dice “si esto se acaba, yo no voy a ser nunca tu amigo”, ¿qué te está diciendo en realidad?
Como por arte de magia, hoy aparece la respuesta en mi cabeza, siempre desde mi visión, desde mi subjetividad, desde la configuración de la física cuántica (¿) en mi cabeza: lo que te dice, en realidad, es que no es amigo tuyo en ese momento, que no tiene la capacidad de quererte como los amigos quieren, sin esperar nada, aceptándote tal como eres, sin más. En realidad, lo que te está diciendo es que, o bien no te ama tan plenamente como era de esperar, o bien tiene demasiado miedo a que le dejes. Sólo que con esa clase de comentarios, está claro que el final llega tarde o temprano… Y el miedo a que te dejen mal esconde, de hecho, el miedo a no ser amado. La única técnica que encuentro para que la quieran a una (siempre mi femenino general, no voy a ser “uno” en esta encarnación… me siento bien en este cuerpo de mujer) es quererse en toda tu extensión. Yo, por ejemplo, tengo un no-sé-qué con mi dedo gordito del pie derecho, es una relación de total fascinación, le venero!!! Y para quererse es inevitable conocerse y perdonar todos los agravios que permitimos que nos hagan y que nos hacemos a nosotros mismos. Sobre todo, hay que saber que la única opinión que de verdad cuenta es LA TUYA.
Confieso que tal vez no quise con la extensión que siento en la actualidad. Sin embargo, quise con toda la profundidad con que era capaz de amar por aquel entonces. Parece todo tan lejano… ya hace más de un año, más de tres desde el principio. Es cierto como los nubarrones negros (no puedo evitar la broma, lo siento!!! Esos nubarrones marrones…) no dejan contemplar el radiante sol. Incluso tapan el maravilloso comienzo de la lluvia, allí arribita en su seno.
Miro atrás, siento atrás y aquel inmenso dolor de abandono, de desperdicio, de traición a mi querer (siempre he sido muy medieval, yo), a mi amabilidad, a mi cariño, a mi fantasía, a mi imaginación, a mi risa, a mis manos juguetonas, a mi valentía, a mi completa sensibilidad, a mi inteligencia, a mi miradad sabia, a mi sonrisa pícara, a mi carne, a mis huesos, a mis entrañas, está en mi cuerpo en forma de cicatriz emocional y, en mi emoción, como cicatriz física, completando el círculo. Y cuando paso la mano dulcemente sobre ella, todavía tira en los días de lluvia pero es una de esas cicatrices que resaltan la belleza.
Y aunque pueda resultar una contradicción aparente, le agradezco al escultor de los esbozos de la misma que la creara y luego marchara porque permitió que alguien con más capacidad de amor ocupara un lugar a mi lado, no su lugar, ese lugar de oscuridad no se lo doy a nadie más en mi vida, eso espero!, inmersa en la luz como estoy, dichosa como me siento.
Y sé que, en todo momento, estuve viva no sólo porque sangré, que sangré mucho, un día más que otros, claro, sino porque aprendí y renací. Que alguien le pregunte a una niña de 1 año y escasos meses si se siente viva: M-me llaaamo Caaaro… teeenggggooo teceee messeeess…
El agua, elemento básico en la composición de nuestros cuerpos y clave del desarrollo de la vida en nuestro planeta, está destinada a estar en movimiento...
Datos personales
- la chica maravilla
- Sé por dónde voy, cómo voy y qué llevo: voy por mi camino, con calma y respeto, sin miedo, llevándome suave por el sendero...
jueves, septiembre 28, 2006
domingo, septiembre 10, 2006
Capítulo inexistente
Imaginar por un momento que al leer un libro no existe un capítulo. Está el espacio en blanco, quizá el número del capítulo pero no hay nada escrito y no se sabe si va a ver algo escrito alguna vez.
Lejos de hacer suposiciones, empleo la técnica asertiva de imaginar conversaciones que casi seguro no existirán pero, así, de esta ínfima manera atemporal realizo mis afirmaciones. Luego, tras la exposición me siento mejor.
Mis piernas bailan libres, con la música como escenario había fantaseado sobre las experiencias a vivir, los sucesos que acontecerían. Ahora es bien distinto: con la música bailo, lo bailo todo. Mis piernas bailan libres, repito. Y el resto del cuerpo las siguen. Ahora son ellas las que llevan el ritmo, el cuerpo sólo se desplaza persiguiendo su sombra. Y mis piernas no quieren conservar el recelo o la rabia. Mis piernas bailan y quieren ser libres...y yo no hago otra cosa que dejar que me guíen.
En los brazos del perdón me acuesto cada noche y me levanto con el beso suave del amor. No pienso en las injusticias de la vida; que las hay me consta. No pienso en los años "perdidos" porque me alegra sabe que ahora puedo porque quiero, sé que puedo porque no deseo otra cosa.
Y al igual que perdono a la persona que más quiero, perdono a los que algún día dijeron quererme: bastante dolor deben de llevar a cuestas si no fue así y dijeron lo contrario.
En el crecimiento de este ser en que me encarno en esta vida, no sólo hay dolor o perdón, soy más libre desde que vuelvo a amar, sin ataduras y sin límites. A mí siempre lo hice, eso evitó situaciones más complicadas de las que me tocó vivir, mucho más, sólo de imaginarlo los vellos se me erizan. Estoy aprendiendo a amar, yo que pensaba que no podía aprender a hacer algo que ya sabía, cuán equivocada estuve. De la manera que pude, amé y cuando no fue así... que me perdone el AMOR.
No puedo evitar sonreír, con la sonrisa que me caracteriza, a lo "Mona Lisa" como un amigo me dijera hace tiempo, como si supiera algo que sólo yo sé... Lo sé pero conozco otros que también lo saben... ¿no es fantástico?
Sonrío y soy feliz, cada día más porque siento a mi corazón que bulle y que no le tiene miedo. A él que siempre andará conmigo, segura estoy de que no importa cuánto tiempo estemos juntos en esta vida, en las circunstancias concretas, él siempre andará conmigo, travieso y juguetón, apenas un niño, todo un hombre, responsable y cariñoso... Así le quiero.
domingo, septiembre 03, 2006
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