domingo, junio 25, 2006

La verdad... a día de hoy

En ocasiones, la vida te ofrece dos opciones, dos caminos a seguir, diferenciados, separados. Aunque otras veces cualquiera de las dos vías conduce al mismo destino. Exactamente como en la foto.


Hace unos tres años, conocí a alguien que yo sabía no debía evitar. Podía haberlo hecho, seguramente debí hacerlo, hablando desde la cordura. Dentro de mí, sabía que era una prueba, no de amor hacia otra persona, una prueba de amor hacia mí misma. Me traicioné en alguna que otra ocasión a lo largo de casi dos años de sobresaltos, de tener el corazón sobrecogido, las entrañas hechas pedazo al comprobar que no importara cuánto yo me esforzara: hay personas que no saben querer a los demás porque básicamente no saben quererse a sí mismos. Casi me convierto en alguien así de pura impotencia, de puro insulto a mi inteligencia.
Conocí a esa persona como a un mes de la muerte de mi padre. Claro que esto lo supe con posterioridad. Para no sentir el dolor por la pérdida de quien ha sido el hombre más importante en mi vida, para bien y para mal, me aferré a alguien que se suponía venía a quererme. Tengo la sensación que lo intentó, muy a su manera. No es un vano consuelo este pensamiento, es un perdón: existe un ser humano, ésa soy yo, que necesita perdonar, perdonar y perdonarse, perdonarse por haberse entregado a quien no iba a verla nunca tal como era, a quien no iba a cuidarla tal como lo había hecho su padre. Perdonar para volver a nacer en el amor infinito e incondicional que olvidé tenerme. Hasta el olor de él creía reconocer a veces en la piel de otro. Por muy extraño que parezca, el vínculo con quien siempre será mi padre es el más fuerte que he experimentado en mi familia. Comprendía su soledad, su aislamiento, su dolor. Era un hombre maltratado en su más íntima emoción, aislado de un cariño que se le negó desde la infancia, deseoso de recuperar aunque fuera una ínfima parte. Sin siquiera darme cuenta, desde que se mostraron las cartas en la relación que ha revelado todos estos acontecimientos, repetí ese llanto vital, ese sentir de quien cree no merece el cariño pero, al mismo tiempo, lo busqué en él desesperadamente. Antes de marcharse, mi padre descubrió que, a pesar de los errores cometidos, las peleas, los disgustos, las desavenencias, su familia, su única familia, sus hijos y su mujer, le querían tal como era; tal como era pues mi padre era sumamente cariñoso, sin apenas mostrar sus suaves maneras reales. Un hombre de familia, dedicado a trabajar, privándose de diversiones que pudieran perjudicar el equilibrio del hogar que había construido, aunque eso le costara la salud. De él he aprendido el esfuerzo, la voluntad de trabajo, la seriedad y la responsabilidad. Y él aprendió a querernos y a mostrar su cariño. No se me borra nunca la imagen de él en la boda de mi hermana, encogido todo lo grande y alto que era, al lado de mi hermana, llorando de pura nostalgia, de alegría, de tristeza, qué sé yo. Ése era mi padre. Con los años, aprendí a amarle pero también hubo un tiempo en que le aborrecí: esa adolescencia que nos muestra nuestras carencias, la de la limitación emocional en mi caso. Durante casi toda mi vida, malaprendí a reprimir mis emociones, a ser responsable, a permanecer intacta no importara qué ocurriera.
Murió mi abuelo y con 10 años fui la encargada de consolar a mi prima pequeña y no llorar. No llorar cuando tenía el espíritu roto. A llorar en silencio aquella noche mientras el techo blanco de la casa me miraba acusador. Mi abuelo... el primer ser de luz en mi vida. Una presencia serena y cariñosa, tranquila y acogedora, que nunca me dañó. Del que renuncié porque me mostraba que yo era frágil, no importa cuántas capas de coraza me colocara encima. Desde entonces, he estado como buscando una presencia limpia en mi existencia, otro ser capaz de amarme en silencio, sin palabras y aceptar mi fragilidad. He estado buscando lo que yo no era capaz de ser para mí misma. Y, gracias a ese hombre que dejé que me dañara tanto durante casi dos años, he descubierto quién soy, de qué estoy compuesta.
La muerte de mi padre: otro momento donde tuve que tragarme la angustia, el miedo de quedarme sola. Compartí muchas cosas con él pero nunca llorará en mi boda, no tendrá esa oportunidad, ni sonreirá con la cara más amorosa que yo haya visto jamás a ninguno de mis hijos, si está en mi destino tenerlos... Sí lo hará, hago cada día que esté en mi vida, que me aconseje y vea a qué me enfrento y cómo estoy siendo yo más que nunca, cómo lucho porque mi existencia se conforme en el amor.
En realidad, es porque no me importa quiénes no me hayan querido o, al menos, no lo hayan hecho tal como soy. En realidad, siento cierta pena pero no puedo culparles pues yo decidí en algún momento no compartir con ellos quién era yo porque vi que eran capaces de dañarme a propósito, sigo sin comprender por qué... Comienzo a pensar que mi misión en la vida no es entender a los que de mí se alejan. Mi misión en la vida es mostrarme al mundo tal como soy y saber que el mundo posee un sitio para mí.
Por eso tras la tormenta, la calma de la satisfacción de haber sido valiente, intentar superar unos miedos que todavía existen aunque malheridos, de haber apostado por el amor que yo sentía, más allá del que sintieran por mí. A veces siento aquella lejana rabia: no es de extrañar que se esconda de mi presencia , que me haya eliminado por completo de su vida casi al instante de colgar el teléfono en la última llamada... pero, ¿qué otra cosa puede hacer? ¿Qué buen motivo pueda argüir? ¿Qué cara pudiera presentar? Éstas son las preguntas que me formulo cada vez que la rabia intenta revivir y me calmo, me relajo y sonrío.
Hace tres años tuve dos caminos posibles que guiaban al mismo sitio. En uno estaba Emilio (novedad: primera vez que le nombro! Ya está bien de nombrarle por referencias), en otro, cualquier otro hubiera estado. Decidí escoger el que casi las circunstancias me impusieron, no podía creer que estuviera perdiendo antes de tiempo a otro ser querido.
Ahora comprendo que no fue así, no fue a destiempo, le perdí justo cuando la vida quería que aprendiera algo. Sin embargo, en realidad, no le he perdido todavía, está en la forma de mi nariz, en mis recuerdos, en parte de mi ideología.
Hace tres años tenía la posibilidad de escoger dos caminos y... los dos guiaban hacia mí... y yo lo sabía.

viernes, junio 23, 2006

Verbena de San Juan, un año después


It seemed it was soo long ago but only a year has passed and like this fire, that everything cures, I feel more relieved and healthier.
These are the public holidays of my father's homeland and, little by little, I'm letting my inner "Alacant" coming out my soul.
Dancing, drinking some juice fruits and meeting people. These are my wishes for this special night, apart from releasing the latest of my fears, burning out with the fire.
Visca Sant Joan, com si fos San Fermín!!!

miércoles, junio 21, 2006

Ésta es una parte de mí.

El símbolo que me representa en ciertas partes del mundo: estirar de una capa de piel, regenerar y volver con piel nueva. Hasta ahora sólo quitaba un par de escamitas mas ahora me arranco a bocados los retazos, no sé si últimos, de mis actitudes impostadas.

martes, junio 20, 2006

Aquí estoy yo

Estoy enfadada, hay mucha rabia en una parte de mi cuerpo que jamás pensé que debiera su origen a esa frustración. No lo supe conscientemente, vamos, una cree que tiene una determinada constitución, porque la tiene sin más. Aunque es cierto que llevo tiempo sospechándolo y de ahí que esté poniendo remedio.

Ayer un ángel me tocó. Empezó a exorcizar todos los males que quedan en mi cuerpo para acabar besándome suavemente en la frente. Un ángel que sólo podía ser Piscis. No me pregunten por qué sólo podía haber nacido en el período en que lo hizo y estar influido por los aspectos más etéreos de la existencia. Si alguien que lea esto es Piscis, entenderá al instante a qué me refiero. Las meigas haberlas, haylas.
Un ángel al que pienso seguir visitando para que me ayude a expulsar los fantasmas ocultos en mi ser, en las capas más ocultas de mi piel, de mis entrañas y que propicie que el momento tan delicioso aunque duro que estoy viviendo sea intenso y auténtico. Así me quede amoratado todo el cuerpecito. Para decir de una vez por todas "aquí estoy yo" y al que no le guste, que reviente.

lunes, junio 19, 2006

Insultos a la inteligencia

Hace ya un tiempo que reviso si todo lo que leo permanece en mi memoria con el mismo sentido que quien lo escribió le inyectó. La respuesta es, en ocasiones, negativa.
A vuelta un poco de todo, amistades que me cuestionaban o me acusaron de cosas inciertas, de parejas que me defraudaron, trabajos que no duraron, compañeros injuriosos, vengo a caer en la cuenta que a pesar de todo esto (como no podía ser de otra manera), permanezco en pie, qué digo, he renacido. Con nuevas alas e ilusiones, sabiendo que soy capaz y que soy feliz con mi idiosincracia, con mis límites aunque no con mi perfil emocional.
Más entera, más segura, más cuestionadora, menos intrigada, menos redicha y, por encima de todo, infinitamente más tranquila y apaciguada, averiguo que todo lo que necesito está al alcance de la mano y que sólo debo estirarla con precisión y sin congoja: ha llegado el tiempo de disfrutar y de gozarme. No más mentiras ni insultos a mi inteligencia: crecí antes que muchos de mis contemporáneos y mientras algunos buscan dentro de sí mismos la paz que no supieron crear preocupados primero por hallarla fuera, yo vuelvo a ella porque para "adaptarme" decidí olvidarme. Señores y señoras, "nunca máis". Esto puede certificarlo quien sea necesario de que "nunca más volveré a pasar hambre emocional". Me voy a comer todos los panes con deliciosas capas de cariño que sea capaz, bien de hornear, bien de encontrar... Ya se sabe que no hay precio para determinadas cosas y el amor es algo que no puede ni podrá comprarse.

Difiero de las gentes que se niegan a conocer lo que un alma inocente y cándida, más allá de lo que los años de estudio hayan producido en la sección craneal de la memoria, está intacto y puro. Sí, porque todavía existen personas con el corazón sin maldad, libre de pesos superfluos. Soy una muestra de ello. Puede que dicha circunstancia sea un impedimento para el desarrollo correcto de una sociedad pueril y caprichosa... feliz estoy de que sea un desarrollo metafísico el que en mis circunstancias ocurre.


Me alejo de lo que me hiere y me rechaza: ha llegado el momento de "al pan, pan y al vino, vino"
Y como buen vino, con los años, me vuelvo de pura añeja, más sabrosa... "Chin chin"
Salud!

jueves, junio 15, 2006



PAMUKKALE

"Castillo de algodón" en turco.

Ante esta imagen natural, la impaciencia, mi impaciencia, la maldición que casi me ha definido toda la vida se calma de forma instantánea.

Zarandeo los hombros, ya más habituados a ser zarandeados (practico ejercicios que me ayudan a ello) para descolocar de una vez por todas la cabeza, yo solita, sin ayuda o perjuicio de nadie más. Es un verdadero placer.

Siento el meridiano izquierdo un pelín descompensado, veré qué pueden hacer el lunes unas manos expertas para restaurarlo. Por lo demás, sigo respirando con las entrañas, buena señal.

Buenas noches, corazón, bona nit, amor.

martes, junio 13, 2006

Soy un albergue

En mi interior aguardo un día concreto
albergo la esperanza otrora perdida
soy el hogar de la paz, en mí no cabe la desidia.
Cobijo en mi seno todo tipo de remedios que reparto
será cuestión de también yo probarlos,
respiro, satisfago el anhelo de mi más profundo ser,
rocío con espinas dulces mi pasado,
rocío de perdón mi camino.
***
En mi sentir aguardo un día concreto
albergo la ilusión jamás desconocida
soy la lumbre de la alegría, en mí no existe la perfidia.
Recojo en mi pecho aromas para formularlos,
respiro, de nuevo, nutro de aire mis deseos,
expulso la ponzoña de los meridianos de mi cuerpo,
expulso la desilusión de mi trayecto.

***
Soy un albergue de ilusión, alegría, plenitud y amor,
un amor que nunca muere, que está renaciendo,
que cada día, a cada hora es más intenso,
el amor del que estoy hecha me recuerda
que está vivo, que yo aún estoy viva
debo gozar cada día, cada minuto,
cada décima que el porvenir me prepara,
lo bueno llega poco a poco,
lo bueno espera, nunca desespera,
lo bueno acuna mi ser, mi amor eterno.
A veces, puede que me confunda
pero siempre he sabido dónde está lo bueno.
***
Soy un albergue de paz y luz,
un albergue de alegría,
yo soy lo bueno.

lunes, junio 05, 2006

Des ailes

Están volviendo a crecer...
Le sento piccole nella mia spina, morbide, sono appena nate un'altra volta.
Da tanto tempo le aspettavo e sono già proprio qui.
Les ales del temps, de la llum.
Encara hi ha trossos obscurs, no sé si mai en gaudiré de la llum plena, és difícil...
ja feia molt que no volava.
Loro mi aspettano nascoste , benché siano grandi...
M'agrada el ronroneig de l'aire entre elles, a cada batuda, tot just s'enlairen soles.
Saber que el camí és difícil, potser no ho aconsegueixo.
bé em mereixo cuidar-me a mi mateixa.
Em costa no preocupar-me abans pels altres...
solo ci stiamo loro ed io..
Ne ho paura, ne ho tanta paura.
La prima volta che non so se riuscerò, che non ho speranze
Ma devo cavarmela da sola