A día de hoy debo hacer una confesión: quiero perdonarlo todo. Perdonar a mis padres, a mis parientes, a mis hermanos, a mis ex amigos o ex parejas, a mí misma. Quiero perdonarlo todo porque vivir con muchas de esas cosas que viví no me hace ningún bien, apenas duele pero es como un peso extra y yo estoy luchando por ser ligera, ligerísima, como el queso para untar "light" :P
Y voy a cometer de nuevo una locura. Y se lo dedico a Emilio, con toda la amabilidad que soy capaz de sentir y por el recuerdo del cariño que le proferí... A ti te hablo, esperando que le sonrías a la vida...
Lo que vivimos dejó un peso grande en mi interior pero la huella estaba ya allí. Intento comprender mis reacciones y sólo debo ser sincera conmigo misma, como siempre he intentado serlo, aunque ahora además de sincera, le echo a la vida la valentía que no fui capaz desde que tengo uso de memoria.
La verdad es que te quise sin que me gustaras. Te quise como había sabido querer hasta entonces: sin un amor incondicional pero con un apoyo que me parecía incondicional. La verdad es que el tipo de amor incondicional que estoy empezando a sentir desde hace algún tiempo no lo había sentido ni hacia mí misma. Como supe, yo te quise como supe.
Sin embargo, debo confesar que mientras te quería a ti, dejé de quererme a mí misma. Empecé a aplicarme el tipo de castigo que otros me habían infligido: empecé a no aceptarme por completo. Luego, llegaron las mentiras para ocultar qué estaba viviendo y eso acabó con el poco amor que ya estaba sintiendo hacia mí misma. Creo que a día de hoy si las cosas hubieran sido más "normales", menos "exageradas", fuera posible que me encontrara en la jaula que estaba creando para mí misma a tu lado, sintiendo las migajas que, como Garbancito, ibas tirando por el camino.
En algún momento, la culpa que sentía por los errores dejó de ser más fuerte que el dolor, la coacción que experimenté. Y busqué ayuda, una ayuda que me costó una amistad que nunca fue incondicional, porque el amor que nos proferíamos Bea y yo, nunca lo fue. Así lo sentía yo, así creo que fue. Y desde lo más profundo de mi ser le agradezco a quien creí querer como amiga su evolución emocional e interior anterior a la mía. Su marcha de mi vida me ayudó más de lo que su presencia lo había hecho. Me sentí liberada de un yugo que no era amor pero al que estaba acostumbrada. Y es por ello que, aunque no forme más parte de mi vida, le desee se halle a sí misma y disfrute de su vida, como ella sueñe.
Leyendo (sin prestar demasiada atención, la verdad sea dicha) de nuevo acusaciones infundadas y del todo irreales, me sorprende descubrir tu dolor. En serio, me sorprende descubrir que, aunque no vayas a reconocerlo con la extensión que me gustaría (aunque ya no me gusta encuadrar las reacciones ajenas, es curiosísimo), también tú sufriste. Que también yo pueda haberte hecho daño. Hasta ahora, he querido verte como el ser insensible que tantas veces aparecía ante mí. Sin embargo, ese tipo de comportamiento, de decisiones, de irreflexiones, pueden proceder de un dolor: el dolor de saber que no se está queriendo como uno quisiera pero que no sabe cómo hacerlo porque nunca lo ha hecho. Y aunque hayas sido a la única persona que yo haya querido incluso ver muerta, el cuerpo frío a mis pies, nadie merece tal condena. Y el que yo no vaya a tener el comportamiento que tú esperabas, bien de odio, bien de recuerdo/añoranza-anclaje en el pasado, no significa que no pueda reconocer tu dolor. Ahora bien, ya no lo soporto, quiero decir, ya no soporto reproches tuyos algunos. De los 40 y pico años que tienes, yo apenas ocupé siquiera dos así que, en términos matemáticos, la proporción es menor a 1... :) Ya no soy un paño de lágrimas, ni siquiera un chal: no soy un elemento decorativo. Me gusta pensar que soy como el traje del emperador: invisible, es decir, soy la piel desnuda, que es el perfecto traje con el que caminar.
Y reconozco que eras parte de mi camino, ya no te describiría como una piedra sino un bache del camino porque no tuve momentos buenos significativos. Y la vida quiso que yo, entre todas las mujeres, fuera parte del tuyo. Y me ha ayudado a ver aspectos de mí que no quería ver... Y ahora reconozco a un sapo mucho mejor de lo que antes lo hacía y si les beso, hay que dar muchos saltos en esta charca para aprender a saltar en condiciones, ya no espero príncipes. Porque yo estoy en el camino de ser reina y sólo un rey puede entrar en mi vida.
Y el acompañamiento de mí misma parece una bendición a la que nunca antes se me abrió la puerta. Porque no hay nada que vaya a dejar de hacer para encontrarme a mí misma, eliminando las influencias externas, sintiendo a mi verdadera yo. A la que empecé a sentir en 2001... Y aunque todavía note muchas emociones dañinas en mí, pensando en la posibilidad de ser yo misma sólo siento paz, una calma maravillosa, creadora de mil y un pasajes maravillosos. Porque es verdad que haya podido ser cobarde, que todavía lo sea en ciertos aspectos, pero también tengo una valentía que yo procuro denominar "osadía" mejor, porque a veces se debilite. Igual me perdono la falta de constancia.
Y si ahora alguien me preguntara qué quiero de mi relación actual con los demás le diría que YO SÓLO QUIERO SER YO MISMA Y SER FELIZ. Lograr vivir con los demás, con el calor de mi alma y la fuerza de mi amor hacia mí misma y el universo.
Viendo cómo empleas el nombre de alguien que no existió como producto de nosotros dos pero que pueda que exista por tu lado o por el mío en algún momento, se hace evidente mi desapego por el pasado, porque quiero crecer y seguir aprendiendo y vivir en el presente, aquí y ahora, que es lo único que existe, y tu total apego del pasado, reciente o lejano. Y es decisión tuya vivir así. Y aunque se me haga difícil, después de reflexionar sobre ello, la respeto, siempre y cuando no cree problemas en mi vida actual. Porque yo ya no lanzo odio al mundo: siempre se recibe lo que uno lanza hacia fuera, el mundo, la realidad, no es más que la representación personal que nosotros hacemos de la misma y si se cambia dicha representación, se cambia la realidad. Estoy empezando a comprenderlo y, con un poco de suerte, a aplicarlo cada día más.
Hay quien dice que el amor no se acaba nunca. Pues bien, yo te quise pero ya no te quiero. Y es cierto que el amor no se acaba nunca... cuando es amor incondicional mutuo, es maduro aunque juguetón, sano aunque en evolución constante, genial e indescriptible. Pero es que yo no te quise así y aunque lo sienta no puedo mentir porque no quiero más mentiras en mi vida. Y de la forma que estoy aprendiendo a querer no creo que el amor que siento pueda nunca acabarse. Es más, estoy convencida de que cada minuto que dedico en pensar en él se hace más entero, más completo.
No te deseo una suerte baladí. Por el sentimiento que sí experimenté apenas dos horas en casi dos años, deseo que seas digno de lo que sea que quieras obtener en esta vida.